La resaca
Hernán López Echagüe
Existe en la ciudad de San Pablo un edificio de cuatro pisos sin balcones. Apenas doce ventanas semejan aberturas de celdas por donde el sol entra de once a dos de la tarde. Un edificio como otros para quienes viven allí. Para la voz que habita esta novela, en cambio, el escenario donde los hechos y las personas se mezclan en la danza del exilio, la libertad se confunde con el castigo y el recuerdo con el furor del recuerdo. La sensación de que nunca antes se habían comprendido tantas cosas a la vez es lo único que resta, y en la resaca vuelve una pregunta: ¿nunca ha sido propietario de una revolución?