El Escribiente
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El testigo lúcido

Arte de Tapa: Daniel García

ISBN: 950-845-138-6

Año: 03

Páginas: 128

Precio: $ 650

El testigo lúcido

La obra de sombra de Alejandra Pizarnik

María Negroni

En el abismo que va de la pregunta "si digo agua, ¿beberé?" hasta la frase "las palabras hacen la ausencia/ buscamos lo absoluto y no encontramos sino cosas", hay la configuración de una estética. Parafraseando a Benjamin que definió a la vida (vista desde la muerte) como "la construcción de un cadáver", podría afirmarse que también en esta obra se construye un cadáver textual". Tras el esfuerzo –agotador–, el espejo de las analogías se rompe, se deshace en un galimatías. No hay unión. Ni amorosa, ni entre el ser humano y el mundo, ni entre el lenguaje y las cosas. No hay más que pérdida y aferramiento a la pérdida como modo, en última instancia impotente, de suprimir la escisión. En este sentido, la poética de Pizarnik, que va del lirismo al derrumbe lingüístico, sin alejarse nunca del tempo musical de la melancolía ni del telón de fondo de la noche romántica, es crucial para pensar la poesía como género dentro del contexto de la sensibilidad contemporánea. Entre el silencio y la procacidad, entre la ablación y las muecas de los significantes desatados, yendo y viniendo de un registro a otro por mecanismos de intratextualidad, robos y autocensura evidentes, esta obra obliga a reformular, una vez más, como cuestiones candentes, los vínculos entre poesía y silencio; represión y canon; carencia y ostentación; tristeza, crimen y estética.

MARÍA NEGRONI