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Sugiero que nos besemos

Arte de Tapa: Daniel García

ISBN: 978-950-845-255-9

Año: 2013

Páginas: 192

Precio: $ 625

Sugiero que nos besemos

Rayk Wieland

Han pasado veinte años desde que en Alemania ocurrió lo impensable: El muro que había separado a Berlín y a Alemania en Este y Oeste, se cayó. Enseguida resonó el clamor por una elaboración artística del momento, una novela que trasladase este hecho singular a la forma literaria adecuada. El reclamo dio origen al nacimiento y desarrollo de nada menos que un nuevo género narrativo: la novela de la reunificación (o Wenderoman).

Recientemente ha aparecido, sin embargo, un libro imprescindible pese a la abundancia de novelas de la reunificación. Es que no se trata de una novela de la reunificación a la manera de Grass ni de Tellkamp; se trata de una parodia del género. Sugiero que nos besemos (Ich schlage vor, dass wir uns küssen) es el encantador título de esta novela igualmente encantadora y de una comicidad verbal extraordinaria, escrita por Rayk Wieland. 

Un buen día el protagonista, el Señor W., halla en su casilla de correo una invitación para leer sus poemas en un simposio con el título “Poetas. Dramas. Dictadura. Efectos laterales y riesgos de la literatura clandestina en la RDA.” Espiado durante años, incluso por amigos y conocidos, violada una y otra vez su esfera privada: El Sr. W. se entera, leyendo su expediente, de algunas cosas que hubieran dejado a otras personas sumidas en la mayor indignación o alteración. No así a W. A él le aburre, en el mejor de los casos le divierte. Tomarse a risa el haber sido espiado no integra por cierto el catálogo de las reacciones típicas. En su libro, Wieland pulsa efectivamente una nota afectiva por demás inusual en la relación con la RDA. Prácticamente todo aquello de la RDA que suele ser condenado, aquello que choca o angustia, aquí el narrador lo ridiculiza, lo relativiza o minimiza su gravedad. Wieland toma distancia irónica no solamente de la generalizada indignación ante los delitos cometidos por la RDA, sino también del culto al recuerdo de la RDA que paralelamente se desarrolló en los años que siguieron a la reunificación. Así es que en una “agencia de viajes en el tiempo” reserva un “acompañamiento de regreso” a la RDA, a fin de poder revivir una vez más el único recuerdo disponible: el de sus colosales borracheras con algún pésimo aguardiente del Este, incluyendo los consabidos dolores de cabeza.

Por supuesto el lector se pregunta una y otra vez en qué medida las experiencias de Rayk Wieland son las mismas de su personaje el Sr. W. La novela lo seduce a que lea de manera autobiográfica, pero habría que desistir de hacerlo. El expediente de la Stasi y la novia en Alemania Occidental son, según el autor, los dos únicos rasgos comunes que guarda con su personaje. Sin embargo, autobiográfico o no, es indudable que en la RDA había esas existencias paralelas. Y lo más notable de este divertido libro es que rompe con la forma acostumbrada de referirse a la RDA de una manera tan abstrusa como graciosa. 

Anne Nordmann

Abril de 2010

[Traducción de Raquel García-Borsani]

Tomado de la página web de Litrix.